La cumbre terminó con la aprobación del libro de reglas para la implementación del Acuerdo de París, así como del polémico artículo 6. No obstante, dejó pendientes cuestiones clave como la financiación y pérdidas y daños.

Patricia Espinosa CMNUCC

“Las negociaciones nunca son fáciles y mientras buscamos un resultado que sea aceptable para todos, pocos regresan a casa completamente satisfechos”, reconoció Patricia Espinosa, Secretaria Ejecutiva de la Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUC) al cierre de la COP26. 

Desilusión, insatisfacción y frustración fueron algunas de las palabras más repetidas durante la sesión informal antes de la plenaria en la que se aprobó el texto de la Glasgow Climate Pact que se ha estado negociando desde el pasado 31 de octubre. Numerosos países, entre ellos latinoamericanos, expresaron su descontento con el texto final, que deja fuera una de las principales reivindicaciones: la cuestión de pérdidas y daños, de la que únicamente se hará un diálogo.

De todas formas, Espinosa aseguró que se han conseguido avances en “varias áreas clave”, apuntando en primer lugar a la adaptación, un elemento que ha “sido central en todas nuestras conversaciones”. Así, se ha acordado un programa de trabajo para definir el objetivo global de adaptación que permitirá identificar las necesidades colectivas y las soluciones para los impactos climáticos. 

Igualmente, se terminó el libro de reglas del Acuerdo de París, que estaba pendiente de finalización después de seis años de la aprobación del tratado internacional. El objetivo de esta herramienta, que establece las directrices para la plena implementación del Acuerdo de París, es ofrecer mayor transparencia al proceso, de manera que los países deberán rendir cuentas a medida que cumplan sus objetivos.

Es importante destacar que la falta de transparencia fue criticada en intervenciones de distintos países y bloques negociadores en una cuestión que ha sido clave durante toda la cumbre: los combustibles fósiles en el texto. Por primera vez se ha introducido este aspecto al texto abordando su eliminación total que, en el último minuto, ha sido modificada por una eliminación parcial. Ello fue debido al desacuerdo de la India que argumentó que los combustibles fósiles son útiles para mejorar la vida de las personas. En este sentido, su portavoz recordó que “los países en desarrollo todavía tienen que lidiar con sus agendas de desarrollo y pobreza”. 

El propio presidente de la COP26, Alok Sharma, se disculpó por este cambio de última hora, que tuvo paralizada la sesión plenaria durante una hora, con corrillos y acercamientos entre los líderes estadounidense y chino, entre otros. Esta fue una de las escenas que caracterizó la cumbre de Glasgow que también vivió una sesión fotográfica entre los delegados de los países avanzando lo que parecería la celebración de la aprobación del texto final que dejó otra cuestión pendiente. Se trata de la promesa de financiación de 100 mil millones, que deberá tratarse de nuevo el próximo año, así como el inicio del proceso para la definición del nuevo objetivo mundial. No obstante, en esta cumbre se acordó doblar el financiamiento en adaptación. 

Entre los avances del acuerdo Glasgow Climate Pact (enlace a avance presentado por NNUU) también destacan el limitar el 1,5 grados de aumento de la temperatura global, el acuerdo de todos los países para revisar sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), en 2022 y la aprobación del artículo 6, que establece un marco regulatorio para que los países intercambien créditos de carbono a través de la CMNUCC. Este fue uno de los temas clave que había quedado pendiente en la COP25 de Madrid y que causó la extensión de la cumbre dos días más de lo previsto.

Paralelamente a las negociociones, la cumbre ha dejado una serie de anuncios y compromisos, entre los cuales destacan:

Hay que destacar también el liderazgo en la COP26 de la sociedad civil. De forma paralela a las negociaciones, Glasgow ha acogido numerosas muestras de la capacidad e implicación de la sociedad organizada: las nuevas adhesiones y compromisos adquiridos dentro de iniciativas como Race to Zero o SBTi, los side events celebrados, las propuestas recogidas en la green zone, la manifestación convocada el 5 de noviembre por Fridays for Future, la marcha por el clima del día 6 de noviembre.