Un nuevos estudio científico ha alertado que el pulmón del planeta está al borde de un punto de no retorno.  

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Compuesto por más de 200 científicos de los países Amazónicos y del mundo, el Panel Científico por la Amazonia (PCA) dio a conocer ayer en la COP26 el resultado de una evaluación integral y holística del estado de la cuenca de la Amazonia, mostrando las tendencias actuales y brindando consideraciones políticas relevantes para la sostenibilidad a largo plazo de la cuenca y sus pueblos. 

Los datos proporcionados son contundentes y anuncian un código rojo para la Amazonía, que está al borde de un punto de no retorno. Aproximadamente el 17% de los bosques se han convertido en otros usos de la tierra. Además, los expertos estiman que 366.300 kilómetros de bosques fueron degradados entre 1995 y 2017, y cada año cientos de miles de hectáreas arden cuando se practican técnicas de quema de tierra y se convierten en incendios que escapan de los pastos. 

Por este motivo, recomiendan una moratoria inmediata de deforestación en las áreas que se están acercando a puntos de inflexión, así como una deforestación y degradación cero en toda la región Amazónica antes de 2030

Se trata de una de las 34 recomendaciones que proporciona el informe para evitar un punto de no retorno y conservar los servicios de los ecosistemas de importancia global. También se apunta hacia la restauración de ecosistemas acuáticos y terrestres y la promoción de una bioeconomía sostenible basada en conocimiento, ciencia, tecnología e innovación.

Las recomendaciones del PCA tienen como objetivo promover la conservación de la Amazonía, así como avanzar vías de desarrollo sostenible para la región, con una visión de mantener un bosque sano en pie y ríos fluidos. En este sentido, el informe también destaca la necesidad de trabajar con el conocimiento local de los pueblos originarios y el apalancamiento de asociaciones colaborativas. 

La Amazonía se caracteriza por su gran diversidad natural y cultural: alberga el 10% de las especies de flora y fauna del mundo. Asimismo, es el hogar de 47 millones de personas, de ellas 2,2 millones de indígenas de más de 400 grupos que hablan más de 300 idiomas. Igualmente, es el sumidero de carbono más grande del mundo, almacenando entre 150 y 200 mil millones de toneladas de carbono en sus suelos y vegetación. De ahí la importancia vital de su conservación.