El Relator Especial sobre los derechos humanos al agua potable y al saneamiento de Naciones Unidas, Pedro Arrojo, sitúa la transición hídrica como un factor esencial en las estrategias de adaptación. Es necesario desarrollar una nueva cultura del agua basada en criterios de sostenibilidad de los ecosistemas y, al mismo tiempo, garantizar los derechos humanos al agua potable y al saneamiento, particularmente para los más vulnerables, ante situaciones de máximo riesgo como las sequías o las inundaciones.