La ciencia tiene un papel fundamental en todas las negociaciones que se llevan a cabo en materia medioambiental: las decisiones políticas deben apoyarse en la evidencia de la ciencia. Así lo reclama Alicia Pérez-Porro, coordinadora científica de CREAF, que aboga desde la COP26 por la creación de puntos de encuentro y espacios de conversación para que las soluciones dirigidas a la mitigación, adaptación y financiamiento del cambio climático integren las perspectivas científicas, tecnológicas y de innovación.