La tecnología y la digitalización pueden convertirse en herramientas fundamentales para erradicar la pobreza y aumentar la capacidad de adaptación

Mujeres

“El 80% de las víctimas de desastres climáticos son mujeres y niñas. Globalmente, las mujeres tienen 14 veces más probabilidad de morir como consecuencia del cambio climático que los hombres”, afirmó con dureza Fabiana Menna, responsable argentina del programa Nanum, Mujeres Conectadas, en un panel sobre el papel de las mujeres rurales latinoamericanas en la adaptación al cambio climático a nivel local, organizado por la Fundación Avina.

Namun provee de tecnología y herramientas digitales a miles de mujeres rurales en el Gran Chaco Americano, que se extiende entre Argentina, Bolivia y Paraguay, para que afronten el cambio climático en mejores condiciones. “La conectividad es una herramienta, pero lo importante es contribuir a la visibilización de las mujeres no sólo como una población vulnerable sino como importantes agentes de desarrollo local,” subrayó Menna.

La iniciativa, que cuenta con el auspicio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), también diseña proyectos innovadores para erradicar la pobreza en la región y aumentar su capacidad de adaptación, como la utilización de tecnología blockchain para crear cripto-obras de arte de artistas locales.

Txai Suruí, coordinadora del Movimiento Indígena de la provincia amazónica brasileña de Rondônia, también participó en este evento. La joven activista climática pronunció un discurso para a los jefes de estado en la COP26 en el que recordó que “la Tierra está hablando, y nos dice que no tenemos más tiempo”. 

Suruí explicó sus esfuerzos para empoderar a las mujeres, especialmente las jóvenes, que están al frente de la crisis climática. El objetivo es fortalecer sus capacidades y “poder entrar a las mesas de decisión como expertas y proveedoras de soluciones climáticas a nivel local”.

La sesión también hizo referencias a la financiación, el tema estrella de la jornada de hoy. Tanto Menna como Suruí concluyeron que los esfuerzos de adaptación a nivel local deben estar apoyados a mayor escala por los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado. 

En el caso de Nanum, por ejemplo, el gigante tecnológico Microsoft aporta un fondo de innovación para mejorar la conectividad dentro del marco de la infraestructura pública. Según Menna, esta colaboración es crucial porque “hay que superar la dicotomía conservación-producción”. “Si se generan ingresos y se erradica la pobreza, las comunidades y las mujeres son mucho menos vulnerables a los desastres climáticos”, consideró.