La cooperación climática entre la Unión Europea, Latinoamérica y el Caribe cuenta con numerosos ejemplos. Muchos de ellos se articulan a través del programa Euroclima+

Cooperación

“Estamos en el mismo barco, tenemos los mismos desafíos en adaptación y mitigación, y Euroclima+ proporciona una excelente plataforma para apoyarnos mutuamente y aprender los unos de los otros,” explicó Mark Vanheukelen, embajador de la Unión Europea para la diplomacia climática, durante el panel sobre cooperación climática entre la Unión Europea, Latinoamérica y el Caribe a través del programa Euroclima+. 

Un ejemplo de cooperación entre ambas regiones fue la que se llevó a cabo entre Chile y España para la celebración de la COP25, tras el estallido social en el país sudamericano que obligó a trasladar el evento a Madrid. Andrés Landerretche, coordinador de la presidencia chilena de la COP25 y embajador de Chile para las negociaciones climáticas, agradeció la colaboración y enfatizó su impacto en la concienciación de la sociedad civil chilena. Igualmente, destacó la importancia del enfoque a la adaptación y la transmisión de las políticas globales a acciones concretas en comunidades locales. 

Hugo Morán, Secretario de Estado de Medio Ambiente del Ministerio para la Transición Ecológica de España, añadió que esta colaboración ha sentado un proceso de integración que prepara a los países iberoamericanos a llegar a las negociaciones internacionales con objetivos alineados. Asimismo, este ejercicio puede servir de ejemplo para otras regiones.

Con los compromisos climáticos ya reflejados o en proceso de reflejarse en las leyes de casi todos los países iberoamericanos, todos los panelistas coincidieron en que el mayor desafío ahora mismo está en la implementación. 

Andrea Meza, Ministra de Ambiente y Energía de Costa Rica –país que recientemente ha ganado el premio medioambiental Earthshot– señaló que la riqueza y diversidad de América Latina se refleja en la complejidad de desafíos que la región afronta para una transición justa. Sin embargo, la oferta de soluciones es también tan rica como lo es la biodiversidad o cultura latinoamericanas. La clave, según Meza, es que “cada país puede definir su estrategia dentro del objetivo común de ser carbono neutral para 2050”, dentro del marco de cooperación que permite compartir tecnología, conocimientos y experiencias para acelerar la transición.

Algunos ejemplos de desafíos concretos para la acción climática transformativa y no incremental que los panelistas apuntaron fueron la financiación a través de fondos verdes y sector privado, la necesidad de alinear la acción climática con el desarrollo económico para erradicar la pobreza en Latinoamérica, y la importancia de la comunicación climática efectiva. Según Morán, “no se trata de reconstruir el pasado, porque el pasado nos ha traído hasta aquí, sino de construir un futuro distinto y mejor.”